Un pasaje en la historia de Matamoros
Cuando no existía iluminación eléctrica en la Heroica Matamoros, el farolero era la persona encargada de encender las farolas del alumbrado público y mantenerlos en buen estado.
A cada farolero se le adjudicaba un determinado números de los faroles y los lugares a las que debía asistir. Debía encenderlos a una determinada hora en las noches oscuras y en las de luna a la hora que se les señalara.
Debía acudir al amanecer para proveer a los faroles con velas y mantenerlos limpios, lo que debía hacer a primera hora de la mañana.
A principios del siglo XX había en la ciudad dos fábricas de velas. Los faroles y postes metálicos eran de importación.
Para realizar su trabajo, los faroleros estaban provistos de un chuzo, un pito: porque también actuaban de Serenos; una linterna, escalera, y paños.
Ing. Manuel Humberto González Ramos
Cronista de la ciudad

