
El Colillas afirma que el día más feliz de su vida fue cuando se convirtió en padre y el más triste cuando le dijeron que encontraron el cuerpo de su hija, motivo por el que persiguió a los judiciales que asesinaron a la joven y los mató.
Durante 26 años, estuvo preso en el Penal Varonil de Santa Martha Acatitla, acusado de homicidio. Tras la rejas pudo dar clases de inglés a otros internos y entrar al centro de cómputo, donde aprendió a arreglar computadoras. Gracias a ese trabajo es que logró que le redujeran su pena, pero en cuanto estuvo en libertad, inició otro infierno: no poder reinsertarse a la sociedad.
El salir de prisión lo marcó, no importó que fuera ingeniero en sistemas, con una maestría en Alemania y hablara cuatro idiomas.
: Berenice Fregoso






