LAS CONMOVEDORAS ÚLTIMAS LETRAS DE MIGUEL HIDALGO

Con la aprehensión de los jefes insurgentes en las norias de Acatita de Baján, Coahuila el 21 de marzo de 1811, terminó la primera etapa de la Guerra de Independencia que se alargaría diez años más.

Se condujo a los prisioneros a pie los 750 km que los separaban de la entonces Villa de Chihuahua, a través de un terreno muy difícil. Se les llevó ahí porque era la residencia oficial de la Comandancia Militar de las Provincias Internas, en cuya jurisdicción fueron aprehendidos. Más de 30 días duró el penoso viaje.

Ya en Chihuahua, tres meses estuvo Miguel Hidalgo preso en un cuartito donde recibió un trato amable y respetuoso por parte de sus carceleros, Melchor Guasp y Miguel Ortega, quienes seguramente fueron los últimos amigos que hizo el carismático cura.

Después de haber sido degradado de su condición sacerdotal y del oprobioso juicio del que fue objeto, se le sentenció a muerte, pero este hombre que inició la chispa de la Independencia de México se dio tiempo para dejar escrito con carboncillo en la pared de su celda un poema dedicado a sus carceleros.

«Melchor tu buen corazón,
Ha adunado con pericia
Lo que pide la justicia
Y exige la compasión
De todo en la prisión
Das consuelo al desvalido
En cuanto te es permitido
Partes el postre con él
Y agradecido Miguel
Te da las gracias rendido
Ortega, tu crianza fina
Tu índole y estilo amable
Siempre te harán apreciable
aun con gente peregrina
Tiene protección divina
La piedad que has ejercido
Con un pobre desvalido
Que mañana va a morir
Y no puede retribuir
Ningún favor recibido.»

Texto: Patricia Guerra Frese
Fuentes: «La Ruta Hidalgo» Martín Tavira Urióstegui
«Hidalgo, la vida de héroe» Luis Castillo Ledón

Fuente Una Ventana a la Historia

Publicado por laopiniondematamoros

Soy Reportero Con más de 15 años de estar laborando en diferentes medios de comunicación.

Deja un comentario