El cura Miguel Hidalgo y Costilla fue fusilado y decapitado, En sus últimos días convivió con el teniente mallorquín Melchor Guasepe quien en un manuscrito revela los detalles de su convivencia

Cultura

El 30 de julio de 1811, a las 7 de la mañana, el cura Miguel Hidalgo y Costilla fue fusilado y decapitado. En sus últimos días convivió con el teniente mallorquín Melchor Guasepe quien en un manuscrito revela los detalles de su convivencia, así como algunas de sus últimas palabras:
“No me tengas lástima, sé que es mi último día, mi última comida y por eso tengo que disfrutarla; mañana ya no estaré aquí; creo que eso es lo mejor, ya estoy viejo y pronto mis achaques se van a comenzar a manifestar, prefiero morir así que en una cama de hospital”.
Tras el fusilamiento, su cuerpo fue recogido por la Hermandad de la Orden de Penitencias de San Francisco y enterrado en la capilla de San Antonio. Su cabeza fue enviada a Guanajuato junto con las de Allende, Aldama y Jiménez para ser exhibidas públicamente en jaulas de hierro colocadas en las cuatro esquinas de la Alhóndiga de Granaditas.
Al consumarse la independencia, sus restos fueron retirados y honrados como reliquias nacionales y en la actualidad sus restos mortuorios reposan en la columna de la Independencia Nacional, en la Ciudad de México. Para saber más sobre la vida y obra del padre de la patria, te recomendamos nuestro expediente digital “Miguel Hidalgo y Costilla” disponible en https://cutt.ly/xmNKNXW

Retrato: Miguel Hidalgo y Costilla. Acervo Museo Nacional de Historia-INAH

Publicado por laopiniondematamoros

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