BIOGRAFÍA:
Lázaro Cárdenas del Río nació en Jiquilpan, Michoacán en 1895, hijo de Dámaso Cárdenas y de Felicitas del Río Amezcua. En 1913 se unió a la Revolución mexicana y catorce años después obtuvo el grado de General de División. En 1928 llegó a la gubernatura de Michoacán e impulsó la Reforma Agraria en ese estado; años más tarde se convirtió en presidente del Partido Nacional Revolucionario, el cúal lo postuló en diciembre de 1933 como candidato a la Presidencia de la República y salió triunfante en las elecciones. Su periodo de gobierno, entre otros asuntos relevantes, se caracterizó por la repartición de tierras, la expropiación petrolera y la creación de instituciones como el Instituto Politécnico Nacional y el Instituto Nacional de Antropología e Historia. En el ámbito internacional, destacó su apoyo a miles de refugiados de la Guerra Civil Española. Al terminar su período de gobierno, durante los años de la Segunda Guerra Mundial, ocupó el cargo de Secretario de la Defensa. El general Cárdenas murió en la Ciudad de México el 19 de octubre de 1970.
Firme defensor de una política modernizadora y democrática, Lázaro Cárdenas fomentó la educación a todos los niveles, estimuló la formación de organizaciones sindicales, renovó la administración pública e impulsó, como nadie lo había hecho antes, la reforma agraria. Sus convicciones nacionalistas lo llevaron a nacionalizar los ferrocarriles en 1937 y, al año siguiente, la industria petrolera, que estaba en manos de compañías británicas y estadounidenses. Su posicionamiento en favor de obreros y campesinos frente a los intereses de los poderosos y la defensa de los recursos naturales frente a las injerencias de las compañías extranjeras le proporcionaron un prestigio y una aureola de honestidad que conservaría tras abandonar la presidencia.
Biografía
Procedente de una familia indígena muy modesta, Lázaro Cárdenas del Río recibió apenas una educación elemental. En 1914 se unió a la Revolución mexicana (que había estallado cuatro años antes), dando comienzo a una carrera militar en la que ascendería con rapidez: diez años más tarde era ya general de brigada. Durante la misma defendió la causa constitucionalista de Venustiano Carranza, fue designado jefe de operaciones en Veracruz y Michoacán y resultó herido en la batalla de Huejotitlán (1923).
Lázaro Cárdenas saltó a la política bajo la protección de otro militar revolucionario, el presidente Plutarco Elías Calles. En 1928 fue elegido gobernador de Michoacán, cargo que aprovechó para realizar una importante labor reformadora que acreditó su valía política en todo el país: creó numerosas escuelas, impulsó el reparto de tierras y promovió las asociaciones sindicales y la democratización de la universidad. Posteriormente fue ministro del Interior (1930-32) con Pascual Ortiz Rubio y ministro de la Guerra (1932-34).

Lázaro Cárdenas del Río
En 1934 ganó las elecciones presidenciales, siempre bajo la protección de Calles, que seguía ejerciendo gran influencia en la vida política mexicana; pero, una vez en el poder, Lázaro Cárdenas se emancipó de su tutela y adoptó una línea política propia, más inclinada hacia la izquierda. Llegó incluso a expulsar del país a su antiguo protector, que hubo de exiliarse en Estados Unidos (1936). Creó el Partido Revolucionario Mexicano (antecedente del posterior PRI), en el cual se integraron un amplio espectro de reformistas y progresistas: comunistas y socialistas, liberales radicales, la Confederación de Trabajadores Mexicanos y la Confederación Nacional de Campesinos.
La presidencia de Cárdenas (1934-1940)
Bajo el lema «México para los mexicanos», Cárdenas llevó adelante una política de nacionalizaciones, especialmente trascendente por lo que respecta al petróleo; ello le enfrentó con Estados Unidos y le obligó a buscar compradores en Alemania. También se ocupó de proteger a la población indígena, impulsó la reforma agraria, combatió el latifundismo, nacionalizó los ferrocarriles y estableció una enseñanza pública laica, gratuita y obligatoria. En definitiva, todo un giro socializante del México posrevolucionario, que hay que situar en el contexto de la depresión económica mundial de los años treinta y el New Deal de Franklin D. Roosevelt en Estados Unidos.
De estas realizaciones debe destacarse su ambicioso programa de reforma agraria. El gobierno de Cárdenas organizó el reparto de más de dieciocho millones de hectáreas entre los desposeídos mexicanos, casi el doble de lo que todos los gobiernos de sus predecesores juntos habían llegado a distribuir. Pero la distribución de tierras sin proporcionar los servicios de infraestructura necesarios conduce a una agricultura de subsistencia en la que el campesino es capaz de alimentar a su familia, pero no de producir excedente para el mercado. Para evitar los problemas del abastecimiento de las ciudades y del mercado de exportación, Cárdenas recurrió a un sistema comunal genuinamente mexicano, el ejido. Los ejidos incluían a cientos de familias a las que el Banco de Crédito Ejidal proporcionaba financiación, escuelas y hospitales.
