¿Quién es quién? de Humberto, Mario o Porfirio…La voz inconfundible de Porfirio, era la de Mario Fernández, un locutor de la XET, cronista deportivo que narraba partidos de béisbol en el añorado parque Cuauhtémoc y actor de radionovelas. Remito a la infancia donde era obligado sintonizar el programa en el radio desvencijado: una improvisada cocina donde estaba la bisabuela Pánfila y la abuela Inés preparando tortillas, oyendo los episodios compuestos por 22 series y más de 3 mil capítulos: “Mire, tenga usted mucho cuidado, porque si usted sigue hablándome en esos términos, se me hace que no amanece”. A María Aurora Elizondo, que daba vida a María Eugenia y a Eufrasia García. Tonalidades que no se borran del “Texano”, Lino, Chinto, Riveroll o el hijo que no acepta la paternidad de Porfirio, llamado Alejandro Ruiz. El guion a través de voces, describe la geografía imaginada, va desde un sitio campirano a la Villa de Santiago como a Monterrey. Ya en la capital se mueve por sus alrededores y termina de nueva cuenta en el valle del Huajuco, y por los poblados de la sierra, en especial, la Laguna de Sánchez: “Después de tantas hazañas, al verlo que se paseaba, con su caballo tordillo, frente de la plaza de armas, lo acribillaron a tiros, sin que le pasara nada”. Es cierto, Porfirio nunca muere, sabe defenderse e intuye el ataque como la traición. Hombre precavido vale por dos: usa un chaleco de malla que rebota los disparos”. El ojo de vidrio es un personaje de ficción, pero allá en Lazarillos, en Mata de Guaje y río arriba del Ramos, hubo personas que aseguraron su existencia. La leyenda trasfiere consistencia al mito regional por excelencia, el de perseguido de la ley, que tuvo el atrevimiento de desplazar ni más ni menos que al Caballo Blanco. Pero don Mario en realidad tenía por nombre Humberto Covarrubias Ortiz (1923-1994), un personaje tan polifacético, requerido para interpretar al bandido en cines como festivales de pueblo. La gente lo esperaba con ansia para escucharlo cantar “Rosa la más hermosa”, los valientes para retarlo a un duelo y las madres para entregarle a su hija, nomás para tener un hijo del célebre e inmortal Porfirio Cadena, el Ojo de Vidrio.Antonio Guerrero A.

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Miguel Torres Galvan

Publicado por laopiniondematamoros

Soy Reportero Con más de 15 años de estar laborando en diferentes medios de comunicación.

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