DE #MATAMOROS A #INDONESIA: VICTORIA Y YOCELYN LLEVAN SU TALENTO HASTA EL OTRO LADO DEL MUNDO

Por Ángel Domínguez
Matamoros, #Tamaulipas

Lo que comenzó como una idea entre estudiantes que prácticamente no se conocían, hoy se ha convertido en un proyecto que llevará a dos jóvenes de Matamoros hasta Indonesia. Victoria González y Yocelyn Reyes, alumnas de Ingeniería en #Mecatrónica de la Universidad Tecnológica de Matamoros (#UTM), obtuvieron la acreditación internacional en #Infomatrix y representarán a México con su proyecto #MyUrolab.

El camino comenzó con tropiezos. Victoria recuerda que su primera participación importante no tuvo el resultado esperado, pero lejos de abandonar decidieron regresar a los laboratorios y seguir trabajando. “Regresamos a la universidad sin ganar, sin nada, muy tristes, pero con más ganas de volver a intentarlo, de entrar otra vez a otro concurso y ver qué era lo que podíamos dar de nosotras y qué más podía dar el dispositivo”, relató.

La oportunidad llegó con Infomatrix. Primero consiguieron el oro en la competencia en línea y posteriormente enfrentaron la etapa presencial, donde consiguieron la medalla Platino y la acreditación internacional. Yocelyn recuerda que el momento estuvo marcado por los nervios y la incertidumbre: “Estábamos muy nerviosos porque veíamos nuestra competencia y más o menos nos imaginábamos nuestro resultado”.

La tensión aumentó conforme avanzaba la premiación. Las categorías de bronce, plata y oro fueron anunciadas, hasta llegar a la máxima distinción. “Ya dijimos: no, pues de aquí somos; tenemos que salir en Platino”, recordó Yocelyn.

Finalmente escucharon el nombre de su proyecto y el destino que jamás imaginaron al comenzar: Indonesia. “Nos quedamos en shock totalmente. Fue muy emocionante; todos fuimos a recoger el premio muy felices”, contó.

Detrás de ese reconocimiento se encuentra My Urolab, un dispositivo capaz de analizar tiras reactivas de orina y mostrar los resultados mediante una página web en aproximadamente 90 segundos.

La propuesta busca facilitar la detección oportuna de alteraciones relacionadas con las vías urinarias y acercar pruebas rápidas a personas que enfrentan dificultades para trasladarse hasta un laboratorio.

Victoria explicó que la idea surgió a partir de una experiencia de su asesor, el profesor Daniel Ávila, relacionada con una enfermedad renal terminal. “¿Por qué se tenía que esperar hasta que fuera terminal para que fuera tratada, si se podía detectar a tiempo?”, fue la pregunta que comenzó a darle forma al proyecto. Desde entonces, el equipo inició investigaciones, pruebas y procesos de calibración hasta conseguir un dispositivo más compacto y funcional.

La joven reconoce que para ella el proyecto también significó enfrentarse a sus propios límites. Antes de ingresar a Mecatrónica estudió Laboratorio Clínico, por lo que llegó a la universidad sin conocimientos de electrónica. “Entré en ceros, no sabía nada de lo que era electrónica. No sabía medir voltajes ni amperajes; venía de un rango totalmente diferente”, explicó. Sin embargo, encontró en sus profesores el respaldo para aprender y continuar.

Yocelyn vivió una experiencia similar. “Yo tampoco sabía nada de electrónica, nada de programación”, reconoció. Su decisión de estudiar Mecatrónica estuvo relacionada con las oportunidades profesionales que observó en esta área. Hoy asegura que volvería a tomar la misma decisión: “Si ahorita me vuelven a preguntar si estoy segura de entrar a esta universidad, yo creo que diría mil veces que sí, que vuelvo a entrar a la Universidad Tecnológica de Matamoros”.

El profesor Daniel Ávila destaca precisamente esa evolución. Explicó que Victoria y Yocelyn forman parte de un equipo de cinco estudiantes y que, cuando comenzó el proyecto, prácticamente no existía una relación entre ellas. “Ni siquiera se hablaban hace un año. Son personalidades completamente diferentes y han embonado de una manera extraordinaria”, señaló.

Para el docente, su participación también tiene un significado especial dentro de la comunidad universitaria, pues ambas están rompiendo paradigmas en una carrera que suele asociarse principalmente con hombres. “El resto del equipo eran alumnos varones, pero ellas son las que me están representando este proyecto, quienes han sacado adelante este proyecto y ahora van a ir a Indonesia”, afirmó.

Las propias estudiantes aseguran que no se consideran influencers, pero reconocen que su historia puede motivar a otros jóvenes. Victoria fue contundente al enviar un mensaje a quienes tienen una idea pero todavía no se atreven a desarrollarla: “Que no tengan miedo de intentarlo una y otra vez, y otra vez, y otra vez. Todos somos muy capaces y podemos lograr crear o innovar un proyecto”.

Yocelyn coincide en que incluso perder puede ser parte del camino hacia el éxito. “No se pongan tristes si llegan a participar en un concurso y ven que no ganan. Van a venir cosas mejores y la siguiente va a ser mejor que la anterior, porque ya llevan toda esa experiencia”, expresó.

Hoy, Victoria y Yocelyn no solamente preparan maletas para viajar a Indonesia. También se han convertido en un ejemplo para sus compañeros, demostrando que una estudiante puede entrar a una carrera de ingeniería sin experiencia previa, aprender, competir y terminar representando a México en el escenario internacional.

Su historia ya genera influencia dentro de la UTM: jóvenes que antes veían la investigación y las competencias como algo lejano ahora tienen dos ejemplos cercanos de que sí es posible.

My Urolab las llevará a Indonesia, pero su verdadero impacto comenzó mucho antes: en las aulas, en los laboratorios y entre los estudiantes que hoy pueden mirar su historia y preguntarse qué proyecto podrían llevar ellos también hasta el mundo.


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Publicado por laopiniondematamoros

Soy Reportero Con más de 15 años de estar laborando en diferentes medios de comunicación.

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